Lost Girl

Ella era todo lo que una estudiante quiere ser. Era inolvidable como el lunar justo encima de su boca, como creada por un director de cine clásico. Cuando pasaba por el patio todo se paralizaba. Juana era la vieja más linda del colegio, la más pila en la mayoría de materias (aunque odia Química y solo ama Artes en realidad). Si estudiáramos en Estados Unidos, sería la reina del baile de graduación. A ese baile hubiera ido con Rafael, su novio, el man más pinta del colegio, el chacho, el rey del baile de esa graduación. Pero ella desapareció hace algunos días y la extraño mortalmente. Hablo de ella en tiempo pasado porque desde que desapareció es como si se fuera alejando de nosotros; una de las sensaciones más horribles del mundo.
A ella no solo le bastó con ser la más bonita de todas, la más pila. De un tiempo para acá también le dio por ser la más buena, la chica preocupada por los menos favorecidos, la que va a los barrios a donar cosas y a “hacer obras sociales”. ¡Ah! Y combinaba su labor social con la fotografía, porque además de bonita, pila y buena quería ser una gran artista. ¿Por qué lo hacía? ¿Por qué quería ser tan insoportablemente perfecta e interesante?
En el colegio muchos cuchichean cosas de Juana. Que andaba metida en líos por ir a los barrios populares y juntarse con malas amistades. Que todo era una fachada para poder ir allá a “buscar lo que no se le ha perdido”. Que se metió con un profe y les tocaba irse hasta por allá, al último barrio de la ciudad, para no ser vistos. Me mato la cabeza preguntándome en qué andaría. J no es la misma de hace un año. Éramos las mejores amigas, inseparables y sinceras. Ella cambió, y aunque sus embarradas hicieron que nos distanciáramos y llegué a creer que ya no la quería más, hoy me doy cuenta que en realidad la quería más que nunca.
Ahora Juana está desaparecida y todos la buscamos en cada esquina de la vida. Muero de solo pensar que le pudo pasar algo malo. Nos merecemos poder seguir peleando en persona, descubrir si podemos reconciliarnos. No nos merecemos estar separadas sin saber dónde está ella, pero sobre todo por qué no está aquí. ¿Por qué Juana no está aquí?

Por las fotos que nos tomábamos en mi cuarto probándonos ropa que no nos quedaba; por las veces que te abracé mientras llorabas por tu primera decepción en el amor; por las miles de veces que me prestabas para comprar onces y olvidabas la deuda al día siguiente; por todas nuestras peleas con final feliz; por las veces que fuiste rabona conmigo y me rompiste el corazón; por las veces en las que te admiré por todo lo que eres, porque siendo tan bonita querías ser mi amiga; por hacerte odiar; por quitarme a la primera persona que me gustó en la vida; por tu lunar, que es como una estrella negra que todos observamos; porque te fuiste y debes volver o morimos; por lo que más quieras, regresa.

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